Fitas en el Abra Salkantay a 4.600 m ( Andes-Perú )

jueves, 16 de noviembre de 2017

La Peña Montañesa ( 2.295 m), un balcón sobre el Sobrarbe.



Después de residir durante mas de treinta años en la Jacetania y el antiguo Serrablo ( hoy Alto Gállego ) , la verdad es que por la zona cercana a Ainsa me he movido poco. 
Siempre ha sido lugar de paso, bien a Bielsa o a Benasque o por la zona de Fanlo y Nerín  o hacia Guara, pero cada vez que cruzaba el río Cinca y el Ara y veía su esbelta silueta emerger al fondo, me crecía la curiosidad por subir su cumbre.
La verdad es que han pasado muchos años, demasiados para mi gusto, pero siempre ha estado en mi Libreta de Asuntos Pendiente, y esta vez si que le ha llegado el turno.
Después de pasar el Puente del Pilar en casa de Sabiñanigo, de vuelta a Manresa, le propuse a Eli pasar por Ainsa y parar un rato, para subir a esta montaña. Ella, como siempre, se apuntó al carro y dicho y hecho, lo organizamos de tal forma que dando un poco de rodeo en nuestro itinerario pudieramos pasar por Ainsa.
De hecho Eli, ya había subido esta montaña , el año en que nos conocimos y dos meses antes de que supiéramos de nuestras exitencias,  ya había pisado su cima. La verdad es que a mi me hacía un poco de vergüenza...yo, un aragonés adoptado, que se había pateado todo el Pirineo , y no había subido a Picón d'o Libro ( que es el nombre de la Peña Montañesa, en aragonés), una montaña de mi tierra... y viene una "catalaneta" y  me lleva ventaja en algunas montañas de mi Aragón...no pot ser...no puede ser..., se tendría que remediar.
Por eso , cuando trazamos el plan, de subir la Montañesa, pero no por sus vías " normales", si no por un itinerario mucho mas complejo, mas salvaje,mas bonito y mas elegante...La Faixa d'o Toro ( La Faja del Toro ).




Esta interesante y exigente ruta permite recorrer casi todo el farallon que circunda la Peña por el SurOeste y que va colgada unos 300 metros sobre un imponente abismo.
Llega el dia en cuestión y levantandonos muy temprano, tomamos la carretera N-260 que nos lleva desde Sabiñanigo a Ainsa, para despues de esta población coger un desvio en Arro y por la HU-106 llegar a Los Molinos, donde nos desviaremos hacia Ocins y seguir hasta el Monsterio de San Victorian. Antes de llegar a este lugar, nos encontraremos con la Ermita  de la Virgen del Pilar y un aparcamiento con carteles explicativos, aquí dejamos el vehículo y comenzamos la ruta.




Como hemos salido tempranito, nos han aparecido las primeras luces del alba por el camino y hemos llegado a primerisima hora al lugar de inicio. Nos equipamos y aprovechamos para tomar algo caliente antes de emprender la dura jornada que nos espera. Aún así antes de comenzar a caminar, llega un vehículo con una pareja de franceses que vienen dispuestos a hacer lo mismo que nosotros, o al menos eso nos parece.
Sin darles tiempo a salir del coche, nosotros ya hemos comenzado a caminar, luego nos pasaran como una locomotora y sin decir ni pio...simpáticos¡¡¡





La senda por donde subimos es por donde discurre la vía normal, y en su primera parte esta muy vestida de vegetación y masas de boj. 








Continuamos subiendo suavemente y dejamos a nuestra derecha el Tozal del Castelar. Seguidamente atravesamos una  zona boscosa y  nos adentraremos en un cauce de un barranco o especie de vaguada , hay que estar atentos a un desvío a nuestra izquierda  poco marcado y que pasa desapercibido, el cual deberemos tomar , abandonando el camino que sube por la ruta normal.




Esta senda (por llamarle de alguna manera) se va perdiendo, ya que no está muy definida, por lo tanto, hay que estar muy atentos a los hitos que podemos llegar a encontrar. 





En su primera parte va ganando altura y al llegar a una especie de entalladura, se introduce en un barranco por el que tendremos que perder casi un centenar de metros.
En este tramo tendremos que extremar las precauciones, debido a la fuerte pendiente y la complicación del terreno. De vez en cuando algún punto pintado de rojo nos corrobora que vamos por el buen camino. 






Una vez descendida la canal, toca desviarnos hacia la derecha, más abajo no podremos continuar ya que se nos abre un abismo de trescientos metros.





Esta primera parte de la Faja es muy poco definida, el terreno es inclinado, muy pedregoso y bastante penoso de recorrer. Después la pendiente se suaviza y la Faja se estrecha, convirtiéndose en un precioso sendero sobre una ladera herbosa y colgada del abismo. 





En su mayor parte no tenemos sensación de peligro, todo que el vacío se abre a nuestra izquierda y un traspiés nos podría acarrear nefastas consecuencias. Esta ruta no es aconsejable para grupos, personas inexpertas o con miedos a vacíos o vértigos... Y por supuesto no entrar en la Faja con el terreno mojado, lluvia o tormenta.





Las vistas son espectaculares, a nuestros pies se abre una panorámica de los pueblos del Sobrarbe y el caminar pegados a una pared y colgados de  un precipicio lo hace todavía más inusual.
Si la época es de deshielo o después de fuertes tormentas, habrá que prestar especial atención a la caída de piedras y desprendimientos que se puedan producir de la pared de la derecha.








La senda va recorriendo todos los entrantes y salientes de la montaña,  pasaremos una primera canal, llamada “deras Cinco”, para después cruzar otra, la de las Escaleretas y posteriormente cruzar la del Rincón.






Solo nos resta alcanzar la canal Mayor, donde abandonaremos la Faja y comenzamos una dura subida. 









Su primera parte, por terreno muy vertical, està poco marcado, algún que otro mojón no dará alguna pista y poco a poco la vamos remontando hasta salir a su parte superior, donde a unos 1960 m de altitud, nos encontraremos la senda de la vía normal.











Si seguimos el sendero, este nos conduce al extremo más occidental de la Peña y por terreno roto y calizo llegaremos a su cumbre.



Sentimos voces y creemos que son la pareja de "simpaticos franceses",  pero comprobamos que no son ellos y con asombro y alegría me encuentro a un antiguo compañero de la Escuela y buen amigo. Raúl se alegra tanto como yo del encuentro, el y su pareja, también han tenido la misma idea que nosotros de subir la Montañesa, aunque ellos vienen por la ruta  de la Collada, en su vertiente norte.






Después de un rato de recordar viejos tiempos y viejos conocidos, nos despedimos. Raúl y su señora bajan ya, nosotros estaremos un ratito más en la cima comiendo algo y disfrutando del paisaje. Lástima que no este del todo despejado, ya que tenemos lo más agreste del Pirineo delante de nuestros ojos. Muy cerquita se yergue el Cotiella, parece que casi se toca con la mano. Su terreno kárstico y desprovisto de vegetación es muy característico.

 






Bueno es la hora de bajar, no volveremos por  la ruta normal, sino que continuamos cresteando...y una fuerte bajada nos lleva hacia la brecha que da entrada a la cantalera que sube de la Collada. Seguimos faldeando La Tuca y en vez de buscar la bajada, a enlazar con la ruta normal, que se encuentra  muchos metros por debajo nuestro, seguimos el senderillo que se enfila a  un paso para salvar una franja rocosa. El itinerario de la cumbre hasta este punto exige prestar atención y en algún punto ir con cuidado, el terreno suelto y la pendiente lo hacen traicionero y nos puede ocasionar una pérdida de equilibrio y caída.








Salvamos la barra rocosa que se encuentra defendida por un rebaño de cabras salvajes que nos miran con no muy buenos ojos….les hemos invadido su territorio y un macho dice que no se aparta de la senda...por si las moscas toca dar un rodeo...no vaya a ser...



Estamos ya en un terreno más vestido y con menos inclinación, comenzamos una bajada a buscar el camino normal, que cruzamos a una altitud de 1840 m, justo después de pasar una cabaña y un abrevadero. 





Ahora solo nos resta seguir la marcada senda que se dirige hacia la amplia vaguada por donde discurre su ruta normal. Después de salvar una faja rocosa, el camino baja recto y pasamos el desvío hacia la Faja del Toro. Después entramos en el bosquecillo e iniciamos el descenso hacia la carretera. Un poco más allá dejamos un abrevadero y la conducción de agua que abastece a San Victorian…unos metros más, y nos encontramos con el aparcamiento donde hemos dejado nuestro vehículo. 




Miro el GPS y me dice…casi 8 horas, con descansos incluidos. En movimiento 6 horas y 10 minutos y unos 1.400 m de desnivel positivos acumulados…tengo un GPS que es un crac...se ha comido todo esto como el que no quiere la cosa…y nosotros …pal arrastre...ji, ji, ji.
Hasta la próxima, Picón d’o Libro¡¡¡
 

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